SI TODOS LOS GATOS DESAPARECIERAN DEL MUNDO

 Te resumo la obra de Genki Kawamura, en la sección de lectura semanal. 



Cuenta la historia de un joven cartero que vive solo, acompañado únicamente de su gato Cabbage. Su vida transcurre sin emoción, ni sobresaltos, hasta que un día al regresar de una visita al médico descubre que sufre un tumor cerebral avanzado, por lo que le queda poco tiempo de vida. 


 Esa misma noche, una figura idéntica a él aparece en su casa; es el diablo, su reflejo distorsionado le propone un trato insólito: por cada cosa que el joven acepte que desaparezca del mundo, recibirá un día más de vida. 


 Al principio parece una oportunidad para vivir más, pero pronto descubre que con cada desaparición se va borrando una parte de lo que lo hacía humano. 


 La primera elección son los teléfonos. Al desaparecer, también desaparecieron las llamadas con su exnovia, las conversaciones con su madre, los pequeños hilos invisibles que lo conectaban con los demás, comprendió que comunicarse no solo era hablar, sino mantenerse presente en la vida del otro. 


 Luego desaparecen las películas, con ellas se disuelven los recuerdos compartidos con su mejor amigo, los días de juventud, los sueños y las risas frente a una pantalla. El entretenimiento deja de ser algo trivial para convertirse en un espejo de lo vivido. 


 Más tarde, desaparecen los relojes; y el tiempo sin medida lo desorienta. Empieza a entender que no son los minutos lo que le dan sentido al tiempo, si no las personas y los momentos que llenan esos minutos. 


 Cada desaparición se vuelve una lección, cada objeto que el diablo borra revela una parte de su alma que también se apaga, lo que parecía insignificante sostenía su identidad, sus afectos, su historia.


 Y cuando el trato llega a su punto final, el diablo le propone eliminar a los gatos. En ese momento el joven comprende que si acepta, no solo perderá a Cabbage, perderá el último lazo con amor incondicional, con la ternura, con el silencio que acompaña sin exigir nada a cambio. El gato representa lo que no puede fabricarse, ni comprarse; la presencia sincera, la conexión sin palabras, el cariño que no depende de la utilidad. 


 Entonces el joven se detiene, por primera vez no piensa en ganar más tiempo, sino en darle valor a ese tiempo que le queda, así que rechaza el trato. 


 Prefiere morir sabiendo lo ama, antes que vivir vaciando su mundo de sentido; y en esa decisión encuentra vida dentro de la muerte. 


 

Genki Kawamura no solo escribió una historia fantástica, quiso mostrar como en nuestra necesidad de tener más tiempo, sacrificamos aquello que lo hace valioso. Cada desaparición es una metáfora de como la modernidad borra los vínculos, los recuerdos y la empatía a nombre de la comodidad. 


El autor nos recuerda que la vida no mejora eliminando lo que duele, sino reconociendo lo que nos une. Porque al final, "si los gatos desaparecieran del mundo", no trata de la muerte, trata de aprender a vivir antes de que sea demasiado tarde. 

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